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La felicidad es recordar quien eres

Hemos olvidado quiénes somos realmente.

Vivimos creyendo todas las historias que nos hemos contado sobre nosotros mismos, basadas en lo que aprendimos y nos reflejaron los demás.

Hemos construido un personaje y a veces nos sentimos atrapados en él y en sus limitaciones. Ese personaje es pequeño pero nosotros somos mucho más grandes que él.

Por muy feliz que sea la historia del personaje, esa felicidad nunca será tan real como la que produce darse cuenta de que no somos ese personaje: somos mucho más.

Reconocer que todos vamos disfrazados de personajes por la vida hace que la película de nuestra rutina se vuelva profundamente interesante, sea lo que sea que sucede en ella.

Mirar hacia dentro permite tomar conciencia de ese personaje, verlo y descubrir nuevos espacios internos.

Más allá del personaje con el que estamos identificados, hay muchas posibilidades para cada uno de nosotros.

Cuando soltamos la creencia sobre quienes somos, dejamos de identificarnos con nuestro rol habitual.

Entonces entramos en un espacio más amplio en el que se despliega lo que verdaderamente somos y todo lo que podemos llegar a ser.

Conectar con la respiración, con el cuerpo y estar presentes en cada momento nos ayuda a recordar quienes  somos realmente: ese espacio amplio con un potencial infinito y lleno de posibilidades.

Recordar quienes somos nos llena de vitalidad y nos hace salir del piloto automático con el que vivimos.

Al recordar quienes somos nos damos cuenta de que la realidad va más allá de lo que creemos y vemos.

Al recordar, el horizonte se vuelve más amplio y nos invade una alegría infinita.

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